No obstante los reiterados llamados para boicotear las elecciones y para no votar y las amenazas de actos violentos para impedir la instalación de casillas, buscando anular la elección del pasado domingo 7 de junio, la sociedad mexicana dio una gran lección de madurez política y mandó un claro mensaje de que está en contra de cualquier forma de violencia y de anarquía.
Quedó claro que los antisociales miembros disidentes de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación (CETEG) de Oaxaca, Guerreo y Michoacán, no tienen base social y sólo son un grupo de agitadores que ya le tomaron la medida a las autoridades locales en esas entidades y a la SEGOB.
Pudo más el compromiso ciudadano para no dejarse intimidar por estos pseudo maestros, que sus reiterados actos de violencia, particularmente en el centro histórico de Oaxaca. El anuncio que hizo a media mañana el Consejero Presidente del Instituto Nacional Electoral (INE), Lorenzo Córdova Vianello, que se habían ya instalado el 99.95% de las 128 mil 704 casillas en todo el país, fue un certero golpe para los violentos y una señal de ánimo para que la ciudadanía siguiera saliendo a votar normal y pacíficamente.
De esta manera, salvo casos muy aislados como un municipio en Guerrero (Tixtla) y la capital de Oaxaca, en donde sí hubo actos violentos provocados por los miembros de la CETEG, los mexicanos vivimos una jornada electoral en paz y en orden, sin mayores consecuencias y con una copiosa participación, si consideramos que se trató de una elección intermedia. Sin duda que un elemento fundamental en esta dirección fue la decisión del Gobierno Federal de resguardar el orden con una fuerte presencia de elementos del Ejército y la Policía Federal, que fueron enviados a las zonas en riesgo un día antes.
El objetivo fue claro, mantener la tranquilidad, el orden y hacer respetar la ley, particularmente en Oaxaca donde los integrantes de la CETEG se han apoderado impunemente de amplios espacios públicos. Sin embargo, ahora sí se aplicó la ley y fueron detenidos y presentados ante el ministerio público los violentos. Ojalá este operativo sea permanente y no únicamente en época electoral. Los ciudadanos están cansados de ver, una y otra vez, actos vandálicos y delictivos de estos grupos sin que actué la autoridad.
Con razón el Presidente del INE, Lorenzo Córdova, calificó como un balance positivo el proceso electoral del pasado 7 de junio, aunque el abstencionismo sigue siendo un fenómeno a vencer, pues sólo salió a votar el 47.72% del electorado registrado y el así llamado voto nulo alcanzó, de acuerdo con el INE, un 4.76% de votos, que no es cosa menor.
Otro resultado favorable de las elecciones 2015 fue que, aún con estos incidentes menores, el INE logró pasar su primera prueba de fuego, luego de las numerosas críticas y señalamientos sobre lo que parecía una débil acción ante lo que calificaban algunos como un posible fracaso electoral. Queda claro que será necesario realizar algunos ajustes, particularmente sobre la actuación de los partidos políticos y de terceros que convocan al electorado a votar por ellos y, desde luego, para tratar de evitar en el futuro la parte más negativa de las elecciones: la compra de votos, de la que no se salva nadie.
Habrá que revisar nuevamente el marco legal electoral, ajustarlo y prepararse para el proceso 2018 que implica la sucesión presidencial y en el que sin duda tendremos una gran cantidad de candidatos independientes en todos los ámbitos, no exclusivamente en la lucha por la silla presidencial.
El perfeccionamiento de la legislación electoral para mejor regular las candidaturas independientes será el platillo fuerte de la próxima reforma político-electoral. Esperemos que en este tema los partidos políticos no traten de bloquearlas y ponerles más candados.


