Para ser sinceros la mayoría de los mexicanos hemos tomado a la ligera las medidas de sana distancia y encierro, por lo menos los últimos seis meses del año pasado y en el inicio de este. Se pueden ver vuelos llenos y las playas mexicanas ocupadas, aunque las autoridades repitan una y otra vez que debemos permanecer lo más posible en nuestras casas. Entonces el subsecretario de Promoción de la Salud, Hugo López-Gatell decidió visitar a sus familiares y amigos en playas de Oaxaca, lo que desató un hilo de reproches e indignación por la gran mayoría pues quien ha pedido ser estrictos en los cuidados para evitar más contagios, fue el mismo que se vio paseando sin uso de cubrebocas y, bueno, muy relajado. Aunque él aseguró que la pasó en un ambiente muy seguro y con un reducido grupo de personas, por supuesto, acusó de querer causar revuelo a los envidiosos, perdón, a todos aquellos que de una u otra forma, tratan de seguir las indicaciones del doctor Gatell. Además de que el manejo de la pandemia en los estados es diferente, afirmó López-Gatell al dar una explicación en su conferencia diaria, en Oaxaca los restaurantes están abiertos, por eso aprovechó. Mientras que en otros países se empezó a ver funcionarios que renunciaban por haberse tomado algunos días de descanso, en México se escuchó un poco de bullicio para que fuera destituido de su puesto, pero fueron apagados en la conferencia matutina del presidente. Pediríamos que tire la primera piedra el que esté libre de desacato, pero en realidad aludiremos a la coherencia.


