Otra propuesta morenista que causa preocupación es la reforma a la Ley Orgánica de la Fiscalía General de la República, para la que se aprobó un periodo extraordinario para su discusión en el Pleno. En octubre, Ricardo Monreal, el viejo confiable de la actual administración, presentó la iniciativa pues la ley prevé que a un año del nombramiento del Fiscal se revise el marco regulatorio de la FGR para su operación óptima. No obstante, los focos rojos que han expresado expertos y organizaciones civiles se centran en la concentración de poder de la Fiscalía para emitir su propio presupuesto, estatuto orgánico, programas y planes que dejaría sin contrapesos la actuación de su titular, el Dr. Alejandro Gertz Manero. Además, pretende deslindar a este órgano del Sistema Nacional de Búsqueda de Personas, y dejaría de ser integrante del Mecanismo de Protección a Defensores y Periodistas, y del Mecanismo y del Sistema Nacional para Prevenir, Atender, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres. Lo anterior, reclaman las organizaciones, hará a la FGR más arbitraria y burocrática ocasionando un retroceso en los derechos humanos de las víctimas. Incluso Alejandro Encinas advirtió que la iniciativa representa un retroceso que rompe con el entramado institucional para la defensa, garantía y protección de los derechos humanos y favorece la impunidad, y pidió, como los expertos y organizaciones, realizar un minucioso análisis de ésta. Mientras que su impulsor asegura que se debe dotar a la FGR de instrumentos jurídicos eficaces y mejores estrategias para la investigación y persecución de delitos, no se les puede ocurrir que en lugar de una reforma lo que se necesita es un mejor liderazgo. Por cierto, será el 15 de enero cuando la discutirá el pleno del Senado.


