Rosario Robles Berlanga ha decidido seguir el ejemplo de los Emilios -Lozoya y Zebadúa-, para acceder a un criterio de oportunidad “consciente de lo que significa”, escribió en un mensaje en Twitter y su defensa confirmó que la exsecretaria de Estado colaborará con la Fiscalía General de la República en el caso Estafa Maestra, en el que se desviaron millones para financiar campañas electorales del PRI, solicitud que ya fue hecha formalmente ante la FGR. En su momento, uno de los abogados de Robles “adelantó” que Luis Videgaray instruyó las operaciones. Por supuesto, como sucedió en el caso de Emilio Lozoya, del que extrañamente poco se sabe, los implicados han empezado a deslindarse, pero eso ya lo suponía Rosario Robles y en su mensaje en su red social sentenció, “seguro habrá quienes nieguen los hechos, pero las pruebas hablarán”. Tal parece que la moda es recurrir a estas figuras para aminorar su responsabilidad, al menos penal, en estos casos. Será que en su estrategia en contra de la corrupción del periodo neoliberal, las autoridades encargadas de impartir justicia, en este caso justicia social, que es un reclamo muy fuerte de la ciudadanía, sea lo más sensato ofrecer beneficios procesales a quienes se ha señalado una y otra vez de ser los responsables de hundir al país. ¿Podría ser que una cadena de “criterios de oportunidad” inunde a la FGR y al final se sepa la verdad, según sus actores, pero no haya sentenciados, y entonces ¿el pueblo sería feliz, feliz, feliz?


