Desde que inició su gobierno, AMLO ha venido reiterando que la transformación de México debe ir acompañada de la ética, de ahí que retomara la Cartilla Moral de Alfonso Reyes. No debería ser sorpresa que el Presidente presentara su propio texto llamado “Guía Ética para la Transformación de México”, con 20 preceptos para recuperar los valores morales y culturales que se perdieron durante ‘el periodo neoliberal’. “Se presentó un proceso de degradación de la vida pública, una decadencia, y para enfrentarla no basta con acciones que mejoren las condiciones materiales, es importante fortalecer los valores, procurar el bienestar del alma”, expresó AMLO en la presentación del texto, a finales de noviembre, en una de sus conferencias matutinas. Escrito por varios periodistas y el mismo Vocero de Presidencia, lo que se ha visto como un estilo evangelizador en un Estado laico, no es criticable el esfuerzo por reivindicar los valores, sin embargo, pocos ven utilidad mientras la sociedad no perciba realmente los incipientes cambios que existen, según afirma. Tampoco es nada cuestionable que un jefe de Estado sea también un líder moral para la ciudadanía, pero se debe predicar con el ejemplo, ya que en su primer mandamiento habla del respeto a las diferencias, líneas bastante contradictorias siendo que su escenario ha sido usado una y otra vez para denostar a todos los que no comparten sus ideas, por mencionar solo uno. Por cierto, una semana antes de la presentación de la guía, celebró la edición 500 de las mañaneras, este ejercicio sin precedentes que muchos critican y otros aplauden, lo que es cierto es que, tanto las conferencias diarias, como la Guía Ética serán un sello del periodo de AMLO, de ahí a que sean un legado digno. La historia se lo reconocerá, dicen por ahí.


