El Frente Nacional AntiAMLO, mejor conocido como FRENAAA, integrado por empresarios, periodistas y académicos junto con uno de sus líderes, Gilberto Lozano, exdirectivo de Femsa y fundador del Consejo Nacional Ciudadano, emuló uno de los actos más recordados y criticados del ahora presidente cuando tomó el Paseo de la Reforma para protestar por el fraude electoral del 2006, en la elección presidencial que perdió con Felipe Calderón. Entonces el plantón duró 47 días y tuvo consecuencias económicas muy fuertes. En esta ocasión, FRENAAA pide la renuncia del presidente. Un par de días después del grito de Independencia, con la pandemia encima, los opositores del presidente tomaron la avenida Juárez del centro histórico de la CDMX, porque los accesos al Zócalo fueron bloqueados por las autoridades, y plantaron 700 casas de campaña, de las cuales algunas han despertado curiosidad pues se corrió el rumor de que fueron donadas por Canadá en 2017, después del terremoto que dejara sin hogar a miles de familias y, presuntamente, nunca fueron entregadas, además de que la mayoría estaban desocupadas. No obstante, AMLO ha reconocido su derecho a disentir y les pidió a los dirigentes no simular y dormir en el plantón junto con toda la gente que han convocado, incluso señaló que la atención médica y cuidados están garantizados para ellos durante la manifestación. Por cierto, a unas horas de iniciado el plantón, Lozano se retiró argumentando problemas de salud. El enfrentamiento que existe en las conferencias matutinas y las críticas de los detractores en diversos medios han permeado a la población, por ahí mencionaban que el odio se puede colar al río, ocasionando que simpatizantes de AMLO se presentaran al plantón de FRENAAA y los confrontaran. Lo peligroso no es la oposición y eso el Palacio Nacional lo sabe, lo peligroso es la polarización que se crea para que sea el mismo pueblo el que entre en una pugna de la que no saldrán por completo beneficiados.


