El primer impacto del Covid-19 es sobre la salud. El segundo es sobre la economía. No es un efecto aislado, en todo el mundo ha sido igual.
Sobreviven con mayor éxito los giros relacionados con la alimentación y servicios básicos, al cual se deberían incluir internet por supuesto, única alternativa segura al mundo real.
La banca en nuestro país pronto organizó esquemas de apoyo a créditos, considerando que frenar la actividad social también detuvo el fluir de la economía.
Casi todos los bancos otorgaron plazos de gracia de cuatro meses. Pero no piense usted que fue sin costo, obvio que los intereses le fueron debidamente cobrados a todos los deudores, es decir, la banca ayudó aplazando tus pagos, pero te cobró los intereses relativos, la casa no pierde.
Esa “solidaridad bancaria” o “solidaridad capitalista”, enfrenta un nuevo reto. Ahora se sabe que para volver a reactivar la economía, es necesaria la vacuna, y ésta llegará en el primer trimestre del próximo año. La mal llamada “cuarentena” en realidad durará de 12 a 14 meses, más el tiempo que tarde la rueda de la economía en volver a girar al ritmo que teníamos antes del coronavirus.
¿Volverán los bancos a brindar alternativas a sus deudores? Finalmente, quien contrató deuda en condiciones normales carece del volumen de ingresos para cumplir tales compromisos, y salvo raras excepciones, la cantidad de incumplimientos oportunos con la banca y demás deuda a cargo de la sociedad en instituciones como tiendas departamentales, será notoria.
Es evidente que existe una gran diferencia entre querer pagar y poder pagar. ¿Qué alternativa tienen los deudores? ¿la famosa “causa de fuerza mayor” prevista en los contratos aplica a los créditos actualmente?
¿Qué alternativas reales tiene la banca? Ejecutar judicialmente a sus clientes, imposibles de cumplir con los compromisos de pago previamente pactados, ante evidencia innegable, no parece la mejor de las estrategias, pero no deja de ser una vía.
En el dilema de vivir o morir, es innegable que la primera opción siempre será primero. Las condiciones de cómo continuará usted viviendo depende de cómo logre organizar sus ingresos, garantizar su subsistencia, vender pasivos para convertirlos en activos, y cumplir sus deudas.
Parece que la pandemia, además de un dolor profundo por la partida de los seres queridos, está quitándole tres capas a los estratos sociales, para unificarnos en una gran clase media, carente de liquidez, que ahora más que nunca necesita, nuevamente, el apoyo de la Banca.


