En una mañanera, como se les conoce a las conferencias de prensa del Presidente AMLO, durante la presentación con bombo y platillo de la iniciativa para reformar el sistema de pensiones, acabó en otro manotazo al titular de la SHCP, Arturo Herrera, quien dijo un día antes que “del uso de cubrebocas depende la recuperación económica”, así como de la sana distancia, a lo que el Presidente refutó que “está muy desproporcionado”, añadió que si de eso dependiera se lo pondría [el cubrebocas] de inmediato. El Secretario de Hacienda reculó de inmediato y aclaró que se trataba de una analogía, que hay que darle cuidados especiales [a la economía], porque el regreso a la “nueva normalidad” marca circunstancias distintas y “nos vamos a tener que reorganizar a través de mecanismos distintos”, explicaba nervioso y un tanto tropezado. Es bien sabido que el mandatario no usa normalmente el cubrebocas; sólo lo usó en su viaje a la Casa Blanca, porque ya no estaba en su territorio y debía respetar las normas de salubridad y cuando viaja en avión de línea, que es también obligatorio. Así, el presidente descalificó nuevamente a Herrera, como anteriormente lo hizo con los asuntos de la Refinería de Dos Bocas y el pago de la tenencia. Al parecer su predecesor no dejó muy claro que al presidente no se le critica, ni mucho menos se le pide usar cubrebocas, a pesar de que el Director del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de EE. UU. haya afirmado que si todos lo usáramos, la pandemia estaría controlada en dos meses aproximadamente. Aún no sabemos qué tan efectivos son los amuletos y las imágenes de santos. Genio y figura.


