Entrevista a Nora Urby Genel
Magistrada de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa
Abogada Influyente 2020
Durante mi trayectoria como impartidora de justicia no me he encontrado con inequidad o desigualdad entre hombres y mujeres en alguno de los asuntos que he juzgado, pues en todo caso el papel de un juzgador, como lo soy, es garantizar las mismas posibilidades de alegación, impugnación y prueba a todas las partes con independencia del género al que pertenezcan.
¿Por qué escogió la profesión de abogada?
Mi deseo de ser abogada fue influenciado por mi padre, quien fue un abogado entusiasta del Derecho, la política y las leyes; su labor, dedicación y las extraordinarias experiencias que compartió conmigo me llevaron, en principio por imitación, a elegir la carrera de Derecho; sin embargo, a medida que empecé a familiarizarme con los conceptos, herramientas y procesos legales, así como sus implicaciones, fui consciente de haber encontrado mi vocación, no sólo como estudiosa del Derecho sino también como impartidora de justicia.
¿Cuál ha sido su desarrollo e historia laboral?
Cuento con más de 34 años de experiencia en cargos de impartición de justicia, trayectoria que me hizo merecedora en 2018 de la Medalla al Mérito Jurisdiccional Margarita Lomelí Cerezo. Actualmente, me encuentro desempeñando el cargo de Magistrada integrante de la Primera Sección de la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa; he ocupado diversos cargos en el servicio público entre los que puedo destacar: Dictaminadora del Área de Recursos contra Liquidaciones de Actas de Auditoría en la Administración Fiscal Regional Norte-Centro; Jefe de Sección de Liquidaciones en la misma Administración; Delegada Regional de la Dirección General Jurídica de la Secretaría de Finanzas del Estado de Coahuila; Asesora del Procurador Fiscal del entonces Distrito Federal; Secretaria de Estudio y Cuenta, tanto de Sala Regional como de Sala Superior del entonces denominado Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa, así como Magistrada de Sala Regional del otrora Tribunal Federal de Justicia Fiscal y Administrativa.
He sido catedrática de materias como: Política Tributaria, Medios de Defensa Fiscales, Derecho Procesal Fiscal y Política Económica en la Universidad Autónoma del Noreste, División de Estudios de Posgrado; soy miembro de diversas asociaciones académico-jurídicas tanto nacionales como internacionales, en las que me he desempeñado como conferencista en múltiples congresos nacionales e internacionales.
En el ámbito académico cuento con un Doctorado por el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, asimismo, cuento con un Máster en Derechos Fundamentales por la Universidad Complutense de Madrid en coordinación con el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.
“El papel de un juzgador es garantizar las mismas posibilidades de alegación, impugnación y prueba a todas las partes con independencia del género al que pertenezcan.”
Soy Maestra en Derecho Fiscal por la Universidad Autónoma del Noreste, Diplomada en Derecho Judicial por la Universidad Austral de Argentina en coordinación con la Universidad Panamericana y en Competencia Económica por el Instituto Autónomo de México.
¿Cómo es la práctica de su profesión desde la óptica de ser mujer?
Puedo congratularme en señalar que durante mi trayectoria como impartidora de justicia no me he encontrado con inequidad o desigualdad entre hombres y mujeres en alguno de los asuntos que he juzgado, pues en todo caso el papel de un juzgador, como lo soy, es garantizar las mismas posibilidades de alegación, impugnación y prueba a todas las partes con independencia del género al que pertenezcan; lamentablemente, dicha inequidad sí se ha hecho presente durante mi carrera jurisdiccional, tan es así, que actualmente sólo somos dos mujeres las que integramos la Sala Superior del Tribunal Federal de Justicia Administrativa cuyos integrantes son once.
¿Qué retos tienen las mujeres abogadas en México para el futuro?
Desde mi punto de vista, el más importante es superar la trivialización que se ha hecho del tema de equidad de género, siendo imprescindible que las abogadas nos organicemos a fin de concretar verdaderamente las acciones necesarias para erradicar la desigualdad, discriminación, explotación y exclusión que sufren hoy en día las mujeres, de lo contrario, este tema continuará como un lugar común en las agendas políticas y sociales de México.
“El reto más importante para las abogadas es superar la trivialización que se ha hecho del tema de equidad de género, siendo imprescindible que nos organicemos a fin de concretar verdaderamente las acciones necesarias para erradicar la desigualdad, discriminación, explotación y exclusión que sufren hoy en día las mujeres.”
¿Cómo ve el futuro de su profesión?
El futuro dependerá de la capacidad que tengamos las abogadas para organizarnos adecuada y formalmente, pues entre mayor sea nuestra organización, los objetivos con independencia del tópico que se trate pueden lograrse en tiempos incluso extraordinarios, ya que se aprovechan al máximo las capacidades, recursos y oportunidades que cada una de nosotras podemos brindar; de lo contrario, de dejar a circunstancia aleatorias el futuro de nuestra profesión, además de tornarse incierto, puede acarrear situaciones para las cuales no estemos suficientemente preparadas para afrontarlas, lo cual debe resultar impermisible.
En su opinión, ¿cómo puede afectar o beneficiar la tecnología a la práctica legal?
Es un hecho que nos encontramos en una era digital, en donde los medios telemáticos se han convertido en instrumentos de primera necesidad y cualquier persona puede acceder a toda clase de información, donde con un solo clic puedes interactuar a una escala global sin importar el sitio donde te encuentres. Por ello, la tecnología bien instrumentada y aplicada de manera adecuada puede cambiar radicalmente la historia de la impartición de justicia, beneficiando el acceso a la misma y además reportando ahorros económicos y de tiempo a los justiciables y al sistema de justicia en general; amén del beneficio ecológico que representaría.


