En el marco de la agitada vida política de los Estados Unidos, entre el impeachment, las elecciones presidenciales y los conatos de guerra en Medio Oriente, finalmente fue ratificado el Tratado de Libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, mejor conocido como T-MEC. Aunque México fue el primer país en ratificarlo en un proceso legislativo fastrack, sin duda que muchos temas quedaron fuera y no obstante que Estados Unidos recién lo aprobó, por una supuesta estrategia electoral de Donald Trump frente a su casi segura reelección, falta ver qué dice Canadá y los ajustes que se harán en el futuro, sobre todo en materia laboral. Por lo pronto, José Antonio Seade Kuri, Subsecretario de América del Norte de la SRE, luego de festejar la firma del Senado americano y el apoyo masivo de demócratas y republicanos, adelantó que la ratificación del T-MEC por parte de Canadá será más tardada, porque sus reglas disponen de 21 días de lectura y porque la oposición no va dejar pasarla a la ligera; además, seguramente la aprobación completa del T-MEC se llevará hasta marzo o abril y tres meses después entrará en vigor. Este hecho pone en duda si nuestros legisladores se dieron el tiempo necesario para asegurar que lo vertido ahí da ventajas al país y no sólo es presumir que tenemos un nuevo y flamante tratado con potencias económicas. Antes de cantar victoria habrá que esperar la firma de Canadá.


