Hace poco vivíamos en un mundo en donde existía una red social que era rica en contenidos e información y teníamos una aplicación que ofrecía un muy buen servicio de transporte. Algo cambio terriblemente, hoy el contenido en twitter es banal y Uber salió de Colombia a raíz de enfrentar una serie de problemas y presiones legales. El ejemplo se puede replicar en otros países.
En ese mundo antiguo en Twitter había información valiosa, discusiones interesantes, era una red en donde se construía conocimiento con base en el intercambio inteligente de información y comentarios de los principales actores políticos, económicos y sociales, pero poco a poco le pasó lo que a la torre de Babel y de pronto ya nadie entendió; ahora los usuarios escriben y escriben pero no se logra entender nada, no se ponen de acuerdo. Unos dicen cosas orientadas hacia un criterio y cientos replican sin sentido, como si hablaran en diferentes idiomas, hoy esa red social es la más representativa corriente de la polarización social, los enfrentamientos públicos sin razón dominan esa red. Desafortunadamente hay momentos en que en medio de una terrible banalización de la agenda pública, la única alternativa sana y salida a este griterío sin razón es el abandono del entendimiento y de la intención a querer comunicarse.
De Uber, qué decir, se vivía con la facilidad de que por medio del celular se conseguía un servicio serio, eficiente y moderno, dejamos atrás por un momento los antiguos vicios de los monopolios taxistas, del mal servicio y el clientelismo, pero estos mismos grupos que fueron desplazados por la modernidad y la tecnología encontraron en la modificación e interpretación de las leyes la forma de cerrar el camino a Uber, se están cerrando los caminos a los avances tecnológicos, la plataforma ya salió de Colombia y seguro será un ejemplo a seguir por los monopolios de taxistas en otros países.
¿Que seguirá? La tecnología rebasa ya al humano y podríamos decir que estamos en una carrera de inteligencias, la humana tradicional que busca que las cosas no cambien y se niega a la modernidad contra la humana que inventa los nuevos sistemas de inteligencia artificial que buscan democratizar los servicios, no cabe duda que aún nos persigue la pesadilla que fue planteada hace muchos años en la famosa película de Terminator.
¿Será que el humano se niega a ser independiente y buscar su libertad y sigue anclado a pertenecer a gremios y bandas que los dominen, y, por otro, lado a destruir el entendimiento en lugar de construir crítica inteligente? Extraños momentos enfrenta la humanidad.


