El Instituto de la Judicatura Federal, ubicado en la alcaldía Venustiano Carranza, fue el sitio en el que el Ministro Jorge Mario Pardo Rebolledo presentó el libro, dirigido por el mismo Pardo Rebolledo, Nuevo sistema de Justicia Penal en su interacción con los medios de control constitucional. Análisis a partir de la jurisprudencia de la SCJN, editado por Tirant Lo Blanch. Esta obra es la primera de una colección denominada Derecho Procesal Práctico, dirigida también por el Ministro.
Como invitados a comentar la publicación, asistieron la Magistrada Emma Meza Fonseca, del Noveno Tribunal Colegiado en Materia Penal del Primer Circuito; los coautores, el Juez Alejandro Díaz Cruz y el Mtro. Carlos Baráiba Tovar; además de Salvador Vives López, director de la editorial Tirant Lo Blanch; y como moderador, el Director del Instituto de la Judicatura Federal, Rafael Estrada Michel.
Rodeado de familiares, colaboradores de su ponencia, colegas y amigos, el Ministro Pardo Rebolledo dijo que el libro tiene por objetivo ser una guía para los operadores del sistema de justicia en este “nuevo” sistema penal acusatorio y está basado en los criterios establecidos por la Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Y, como mencionó Rafael Estrada, la obra es evidencia de que, “en la ponencia del Ministro existe una escuela de pensamiento del Derecho Procesal”.
De manera sencilla y práctica, los autores analizan las sentencias y criterios de la SCJN que dan una guía a los juzgadores para interpretar las leyes, además, da a conocer la problemática a la que se enfrentan los operadores de la justicia, comentó la magistrada Meza Fonseca, quien repasó de manera breve los temas que se analizan en la obra, destacando los casos en materia de tortura que ha analizado el Ministro.
En varias ocasiones la magistrada dejó en suspenso a los invitados para incitarlos a adquirir el libro y descubrir por sí mismos las conclusiones a las que llegan los autores. Concluyó diciendo que ésta “es una obra obligatoria para todos operadores de justicia y a todos los poderes de la unión. Resulta imperativo conocer el enorme impacto que tiene el sistema acusatorio adversarial en la sociedad”.
Por su parte, El Ministro Pardo Rebolledo hizo énfasis en una falla del sistema de justicia adversarial: la comunicación. Además, advirtió otras, como la operación y consolidación, y la percepción negativa, derivan del desconocimiento de la sociedad, del objetivo y del funcionamiento de este ‘nuevo’ sistema, de ahí la desconfianza que tienen los ciudadanos hacia el sistema y hacia los juzgadores.
“La sociedad piensa que la justicia penal se consuma cuando hay una sentencia condenatoria que prive de la libertad al acusado. Este nuevo sistema no privilegia a la sentencia condenatoria como la culminación de la justicia”. Debido a eso, es necesario explicar a la ciudadanía las implicaciones del sistema penal acusatorio, reiteró Pardo Rebolledo, que se entienda que privilegia las salidas alternas y la posibilidad de generar acuerdos.
Declaró que la percepción negativa ha dado paso a iniciativas de reformas como la ampliación del catálogo de delitos, que no necesariamente son la solución. “Lo que se tiene que asumir es que el sistema está en vigor y nuestro compromiso es que funcione y que funcione adecuadamente y para eso es importante comunicarlo a la sociedad que sus principios son distintos”, enfatizó el Ministro.
No obstante, también la operación es relevante y ha tenido fallas, por eso el doctor en Derecho resaltó que, “es importante que los operadores del sistema, policías, fiscales y Guardia Nacional, tengan una guía para que se conduzcan conforme a los criterios probados por la SCJN y así obtener resultados satisfactorios”. De esa forma, transmitir lo que la Corte ha interpretado del sistema de justicia penal actual da la oportunidad a los operadores de basar sus actuaciones en criterios aprobados y que no sean rechazados en juicios de amparo, consideró el Ministro.
En ese sentido, destacó, al igual que la magistrada Meza, el estilo práctico de la obra esperando que este trabajo sea la base para el camino de consolidación del sistema de justicia actual. Finalmente, hizo una reflexión acerca de la actuación de la Corte: “se piensa que cuando la corte se pronuncia es para terminar los debates y en este caso es lo contrario, es para abrir el debate e incluso rectificar sus criterios”.
“La sociedad piensa que la justicia penal se consuma cuando hay una sentencia condenatoria que prive de la libertad al acusado. Este nuevo sistema no privilegia a la sentencia condenatoria como la culminación de la justicia”. Jorge M. Pardo Rebolledo.
Por su parte, el juez Alejandro Díaz, coautor de la obra, explicó que cuando se instauró el sistema acusatorio adversarial y oral hace 15 años, se dieron cuenta de la insatisfacción que generaba en la fiabilidad del resultado. Coincidió con Pardo Rebolledo en que la responsabilidad de los operadores del sistema es explicar a la sociedad el objetivo: “la necesidad de comunicar que los procesos abreviados son elementos positivos para resolver de mejor manera los asuntos sin llegar a un juicio”.
Carlos Baráiba definió el éxito de esta obra como “la experiencia vertida en él de los temas y criterios que el ministro Pardo ha defendido o revisado, incluso votó en contra algunos asuntos en la Suprema Corte”, siempre pensando en hacer un libro práctico.
El director de la editorial Tirant Lo Blanch, Salvador Vives, opinó que el libro contiene una idea clara y práctica, y su importancia recae en la amplitud de temas que se tratan y las soluciones planteadas conforme a lo establecido en la Corte; coincidiendo con los comentaristas y sus autores, consideró que es un modelo o una guía para los operadores jurídicos.


