Históricamente es la primera vez que ambas Cámaras del Congreso de la Unión son presididas simultáneamente por mujeres. En los dos casos el proceso de elección fue polémico, pero en la Cámara de Diputados fue más atropellado y llego al límite del plazo legal, amenazado por una crisis política. Al final resultó electa la diputada del PAN, Laura Rojas Hernández, presidenta de la Mesa Directiva para el segundo periodo de un año, abortando MORENA su ilegal intento de reeligir en el cargo al polémico Porfirio Muñóz Ledo, frente al regaño del AMLO para que no se comportaran como bandoleros los legisladores de su partido, desalentando la modificación de la Ley Orgánica del Congreso, que ya estaba en comisiones, para que el partido mayoritario pudiera presidir la legistatura los tres años que dura y no sólo uno. Al final, en un gesto de dignidad, el mismo Muñoz Ledo evitó la crisis legal y dimitió al cargo, acordando el PAN y Morena ceder a los blanquiazules (segunda fuerza política) la presidencia de la Cámara Baja, hasta agosto del 2020, lo que no sucedió en el Senado en el que repitieron la presidencia de la Mesa Directiva. Lo único que exigió al PAN el líder de la bancada de Morena, el diputado Mario Delgado, fue que su candidato tuviera un perfil serio y confiable, por lo que fue rechazada su primera opción, Xavier Azuara, inclinándose por la diputada Rojas Hernández con 349 votos a favor, quien al asumir el cargo ofreció impulsar los mecanismos de parlamento abierto. Esperemos que este cambio en la Mesa Directiva provoque contrapesos. Por lo pronto, hay que destacar lo positivo de tener dos mujeres al frente del Congreso de las Unión.


