Durante la tarde del pasado lunes, el juez del condado de Cleveland (Oklahoma), Thad Balkman, condenó a la multinacional Johnson & Johnson (J&J) por contribuir a la adicción al opio que existe en el Estado. Luego del veredicto, se dio a conocer que la compañía deberá pagar 572 millones de dólares.
«Esas acciones comprometieron la salud y la seguridad de miles de personas de Oklahoma», refirió el juez durante el juicio. Además, asegura que «la crisis de los opiáceos devastó el estado de Oklahoma y debe ser contenida de inmediato«.
El dinero que irá dirigido directamente al Estado, será utilizado para financiar un “Plan de reducción”, buscando el bienestar de los residentes estadounidenses, ya que, según fuentes locales la crisis de adicción al opio dejó más de 70 mil muertes por sobredosis en 2017.
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Por su parte, el vicepresidente ejecutivo de J&J, Michael Ullmann refirió en un comunicado que «Janssen no causó la crisis de los opioides en Oklahoma, y ni los hechos, ni la ley respaldan este resultado«, sin embargo, informó que la compañía apelará la decisión.
De igual manera, el juez Balkman informó que «los acusados usaron la frase ‘pseudoadicción’ para convencer a los médicos de que los pacientes que exhibían signos de adicción […] en realidad no sufrían de adicción, sino de tratamiento insuficiente del dolor».
En la demanda emitida, también son acusadas otras dos compañías fabricantes de medicamentes: Purdue Pharma y Teva Pharmaceuticals. Sin embargo, éstas pudieron negociar un acuerdo con el Estado antes de que su caso fuera llevado a juicio.


