El especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Fabio Durán Valverde señaló que la privatización de pensiones no ha mostrado resultados favorables.
Las tasas de cobertura se estancaron o disminuyeron, los beneficios se deterioraron y los costos de transición crearon enormes presiones fiscales y la desigualdad de género e ingresos desfavorecen a las mujeres.
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Durante la presentación del informe mundial “La reversión de la privatización de las pensiones. Reconstruyendo los sistemas públicos de pensiones en los países de Europa Oriental y América Latina (2002-2018)”, Durán Valverde, coautor del documento, dijo que se impulsó la privatización de pensiones porque “los sistemas públicos de pensiones eran insostenibles debido al envejecimiento demográfico, eran ineficientes y generaban presiones fiscales muy elevadas.”
En México durante 1997 se inició el sistema de privatización de las pensiones y con ello la cobertura de la fuerza de trabajo pasó de 37% en 1996, antes del cambio, a 30 % en 2004.
Entre hombres y mujeres, la desigualdad consiste en que las mujeres ganan menos y cotizan por periodos más cortos por la función de crianza.
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Los reales beneficiarios de este sistema de ahorro para la jubilación, confirmó el especialista de la OIT, es el sector financiero. El costo anual de transición del sistema público al privado es aproximadamente de 1.3 por ciento del PIB y en 2046 puede alcanzar el 3%.
Por su parte, Helmut Schwarzer, especialista en protección social de la OIT, comentó que “una reversión de la privatización en México podría generar un espacio fiscal para el financiamiento de otras políticas”.


