Ayer se dio a conocer que la empresa alemana DEA Deutsche Erdoel firmó un acuerdo para adquirir Sierra Oil & Gas, compañía mexicana que acaparó los reflectores energéticos cuando en 2017 anunció el descubrimiento de Zama, un gigantesco yacimiento ubicado en el Golfo de México.
La noticia, sin duda, debe ser tomada como el primer gran acierto de la Secretaría de Energía, que dio el visto bueno a que una empresa extranjera siga fortaleciendo el mercado energético mexicano y la competencia no haga más que aumentar.
Zama es una de las cuencas marinas más cotizadas el mundo y se estima que en el yacimiento que hay en ella se encuentren entre 400 y 800 millones de barriles de petróleo crudo equivalente recuperables.
Y aunque habrá personas escépticas sobre esta decisión, la realidad es que esto debe tomarse como parte normal de un mercado lleno de empresas. Esto funciona así: una vende sus activos a otra.
En todo este contexto, hay una declaración que no podemos dejar pasar. “La adquisición de Sierra permitirá a la firma alemana alcanzar materialidad en el mercado mexicano, que es altamente estratégico y competitivo”, dijo
Se espera que el acuerdo se concrete en la primera mitad de 2019, mismo que podría convertirse en un punto de inflexión en el mercado del curdo mexicano.
Hoy esto es noticia, pero conforme madure más este mercado, mañana debe ser considerada como una práctica común. Simple y sencillamente porque así deben operar las empresas de petróleo y gas en México.


