“Son los medios los que controlan los límites de lo políticamente permisible, así que es mejor cambiar los medios.” Julian Assange
El mundo digital ha cambiado la forma en que nos relacionamos, incluso las formas en que protestamos. Analizaremos los derechos que se involucran en él y si los actos relacionados conforman un delito.
El uso de las tecnologías ha significado siempre una revolución para el ser humano, la evolución de las comunicaciones implica el nacimiento de nuevos paradigmas y nuevas formas de entender el mundo material.
No es de extrañar que con en el ir y venir de las ideas, el mundo tecnológico, en particular el mundo digital, comience a influir en la forma de visualizar y defender los derechos del hombre, logrando permear a través de distintos actos en la sociedad, la política y en el gobierno actual.
Las tecnologías suponen una nueva forma de realizar comercio, de obtener conocimiento, de comunicarnos y de expresar nuestros pensamientos, incluso aquellos que supongan incomodidad, malestar o protesta.
En 1994, el grupo denominado El culto de la vaca muerta propuso el término hacktivismo, que se refiere a una nueva forma de expresión en un mundo digitalizado, una forma de influir en el ciberespacio para, con suerte, lograr transformar la realidad del hombre. Para entender lo que significa ser un hacktivista debemos retroceder dos pasos.
¿Qué es un Hacker?
Normalmente relacionamos el concepto hacker con una persona que utiliza sus amplios conocimientos informáticos para vulnerar sistemas y acceder de manera ilegal a los mismos, causando algún tipo de daño a la información que contiene o al sistema en sí mismo. A pesar de que este significado es recogido por la Real Academia Española (rae) en la acepción de “pirata informático”, representa sólo una parte de lo que puede abarcar el término.
La misma rae describe otro significado de hacker: “Persona experta en el manejo de computadoras, que se ocupa de la seguridad de los sistemas y de desarrollar técnicas de mejora”, por lo que podemos distinguir que la intromisión a los sistemas no es necesariamente negativa, por lo que todos nos hemos beneficiado de alguna manera del hackeo o hacking, del cual algunas empresas se sirven para mejorar sus sistemas de seguridad y sus programas.
¿Qué Motivaciones Pueden Existir Detrás de un Hacker?
Como ya hemos visto, un hacker puede valerse de sus conocimientos para cometer delitos, para conseguir dinero ya sea de manera lícita o ilícita. Algunos lo hacen por diversión, sin embargo, hay quienes han encontrado en el hackeo una forma de protestar y defender los derechos humanos.
Ética Hacker
Parte de la ética hacker consiste en la búsqueda de una red libre y abierta. Sir Francis Bacon decía que “El conocimiento es poder”, frase que en nuestros días toma especial relevancia ya que la web se reduce a una red de conocimiento e información. Tomando en cuenta esta premisa, la ética hacker plantea que el acceso al conocimiento debería ser considerado un derecho universal.
Otra premisa que protege la ética hacker es mantener el internet independiente de los Estados. La idea de la democratización en la red supone que todos debemos de tener acceso, debemos beneficiarnos y aportar a ella. Disminuir la brecha digital implica para ellos la oportunidad de mejorar la calidad de todos los individuos fuera de ella.
Colisión de Derechos
En el mundo digital existe una gran cantidad de derechos que conviven y se contraponen en el caos de la información. El debate entre la transparencia y la privacidad es un problema que se genera cuando se publican documentos que podrían involucrar la vida privada de las personas; exigir transparencia podría suponer problemas con la seguridad de los individuos y de los países si se publica información sensible, en especial la relacionada con la lucha contra el crimen y la guerra.
Otro enfrentamiento de derechos que ocurre en la red lo podemos encontrar entre el derecho al conocimiento y la propiedad intelectual. La información que se genera en internet, a pesar de parecer que carece de protección, en realidad también está protegida. El hecho de compartir artículos científicos, académicos, videos, canciones, fotografías y cualquier contenido protegido por, en el caso de México, la Ley de Propiedad Industrial y Ley Federal de Derechos de Autor, es considerado una vulneración de derechos, una falta administrativa y, en muchos casos, un delito.
“La idea de la democratización en la red supone que todos debemos de tener acceso, debemos beneficiarnos y aportar a ella. Disminuir la brecha digital implica para los hackers la oportunidad de mejorar la calidad de todos los individuos fuera de ella.”
La idea del software abierto, en el cual los programadores comparten los códigos de sus programas para que sean alterados por medio de una licencia abierta, supone un nuevo reto a los especialistas en la materia. Lo mismo sucede con el contenido que se comparte en plataformas como YouTube, Facebook, Twitch, impresoras 3D, aunado al fenómeno de la viralización, los cuales ya son objeto de debate y lo seguirán siendo a medida que evolucionen las tecnologías.
La libertad de expresión sin ningún tipo de observación podrá mutar para convertirse en un medio para desprestigiar a los demás, un medio de desinformación. A pesar de lo anterior, suponer el control de contenido en internet implicaría la censura de un medio que nació libre y así se ha desarrollado.
Existen derechos opuestos y partidarios dentro del mundo digital, cada uno debe ser analizado atendiendo al caso concreto. Es responsabilidad de los abogados comenzar a revisar las cuestiones que se presenten. Los derechos humanos no son absolutos, en esa medida debemos de navegar en la red, sin embargo, comenzar a legislar un tema tan complicado sin tomar en cuenta su verdadera naturaleza y todas sus aristas supone un error.
Autoritarismo y Libertad
Para los hacktivistas el internet es un arma de los ciudadanos ante actos autoritarios de diversos gobiernos. En su protección han utilizado diversas formas de protesta y lo que ellos estiman la “defensa” del conocimiento, que muchas veces incluye información a la que sólo tiene acceso el gobierno.
La red se convirtió en un medio de empoderamiento ciudadano. La descentralización de los medios de comunicación, cuando estos ya no eran confiables, supone para el ciudadano una forma para enterarse de los sucesos que ocurren dentro y fuera de sus países. Por ejemplo, en Corea del Norte no existe el derecho al acceso a internet. La Primavera Árabe surgió y se alimentó de la red, en el caso de Egipto y Turquía se buscó cerrar el acceso de los ciudadanos a los servicios de internet o de algunas redes, con el objeto de entorpecer la organización ciudadana y evitar las comunicaciones que alentaban a la “revolución”. Estados Unidos ha utilizado distintos medios para espiar a los ciudadanos de varios países, también ha debatido la continuidad de la neutralidad de la red. Irán, China y Siria, han sido señalados como enemigos de internet debido a la censura que se ejerce en esos países.
Finalmente, en nuestro país el gobierno actual, y en un hecho particularmente relevante, ha utilizado el programa Pegasus para espiar a activistas y periodistas.
Ataques de Denegación de Servicio
La mayoría de los hacktivistas se limitan a realizar ataques de Denegación de Servicio (DoS), lo que implica dejar fuera de servicio una página por un tiempo limitado. Un ejemplo de hacktivistas que utilizan esta arma es el movimiento que se autonombra Anonymus, quienes han realizado este tipo de ataques a diversas páginas privadas como Mastercard, Visa, Paypal, la Iglesia de la Cienciología, así como algunas páginas gubernamentales de todo el mundo. En México ha logrado sustituir el contenido de la página de la Secretaría de la Defensa Nacional, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, la Secretaría de Gobernación, entre otras.
La pregunta lógica para nosotros los abogados sería: ¿esta forma de protesta es considerada un delito? Existen distintos ordenamientos en el mundo que ya han tipificado los ataques de denegación de servicio como un delito, tal es el caso de España, Estados Unidos y Colombia. Por otra parte, el convenio de Budapest de ciberdelitos ya lo contempla de igual manera, sin embargo, en nuestro país no existe alguna norma que lo encuadre. La regulación en el artículo 211 del Código Penal Federal no puede abarcarlo ya que no podemos olvidar el principio de exacta aplicación de la Ley Penal y el principio de legalidad; en donde existe alguna referencia legal que nos refiere al hacktivismo.
Entre el Activismo y el Delito
Existen otras formas en que los hacktivistas realizan sus “actos de protesta”: penetrar los sistemas de seguridad con la finalidad de robar información para hacerla pública; ya sea que utilicen malware, se aprovechen de una debilidad de los sistemas, hasta la intervención de comunicaciones privadas.
El robo de información a través de los medios informáticos ya se encuentra tipificado como delito en varios países, México no es la excepción.
El uso que se le dé a la información obtenida podrá resultar en otros delitos, ya sea de propiedad intelectual, relacionados con amenazas en materia penal o en contra de la seguridad nacional, como el espionaje. El caso de Julian Assange y Wikileaks es un ejemplo de ello.
A pesar de que podría resultar “sencillo” detener a una persona y enjuiciarla por cometer un ciberdelito, los derechos humanos rompen la burbuja de cristal en la que muchas veces se refugia el inculpado.
¿Qué sucede cuando detrás de cualquiera de estos actos se persiga el beneficio a la población? ¿Qué sucede si detrás de un ataque de denegación de servicios se busca exponer o presionar a la autoridad a tomar medidas justas? ¿Qué sucede cuando los ataques se gestan en contra de actos que buscan censurar o eliminar el acceso del ciudadano a la red?
Los grupos hacktivistas han protestado en contra de la Ley sopa y la Ley pipa, a favor de la neutralidad de la red, el uso del software abierto, en contra de la censura del internet en países como Corea del Norte, China, Estados Unidos y México; también han gestionado ataques en contra de páginas de pedofilia y otros grupos delictivos.
Se debe de tener mucho cuidado de cruzar la línea entre el hacktivismo y el ciberterrorismo, el objetivo no debe ser causar terror, ni atentar contra la vida de los civiles, tampoco de obligar mediante acciones de terror a que los Estados tomen decisiones; la línea puede ser ancha o delgada, depende de la magnitud de la repercusión e intención del acto.
Existe el caso de hacktivistas como Aaron Swartz que utilizó el hackeo para liberar documentos gubernamentales cuyo acceso debía ser gratuito y no lo era, así como para liberar contenido académico de dominio público. Ejemplos como los anteriores, también nos harán avanzar en la idea que tenemos de la propiedad industrial e intelectual, conduciéndonos a un mundo de conocimiento compartido.
Queda en manos de los jueces y juristas crear un marco jurídico que busque proteger los derechos de unos sin menoscabar los de los otros. En Alemania, en el caso del ataque a la aerolínea Lufthansa, se resolvió el ataque DoS como una “forma legítima de protesta”. La protesta busca hacer visible un problema, ¿cuál será el límite?
“Se debe de tener mucho cuidado de cruzar la línea entre el hacktivismo y el ciberterrorismo, el objetivo no debe ser causar terror, ni atentar contra la vida de los civiles, tampoco de obligar mediante acciones de terror a que los Estados tomen decisiones; la línea puede ser ancha o delgada, depende de la magnitud de la repercusión e intención del acto.”
Muchos hackers consideran que es a través de la creación y no sólo de la “destrucción” que se puede llegar a la democracia. Tenemos el ejemplo del Partido de la Red en Argentina, el Partido Pirata Alemán, el biohacking, las criptomonedas, el CrowdFunding, Wikipedia, y otros, que han venido a irrumpir en la realidad para crear un mundo nuevo.
Debemos seguir pugnando por la transparencia y la libertad en la red, sin perder de vista las consecuencias jurídicas y legales que puede acarrear este mundo digital. ¿La próxima revolución en México podría nacer de las redes?


