Las operaciones de narcomenudeo en la Ciudad de México están llegado a dimensiones nunca antes vistas y han penetrado todo tipo de espacios públicos y privados, y la Máxima Casa de Estudios del país no es la excepción.
La balacera ocurrida al interior de la UNAM por el control de una apetecible zona de venta de drogas, que deja un saldo de dos personas muertas, es una llamada de atención de cómo ésta lucha no respeta fronteras.
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El Dr. Enrique Graue Wiechers, Rector de la UNAM, evidencia la gran preocupación que existe en la comunidad universitaria por este delicado fenómeno y del riesgo que representa no poner un alto inmediato.
No basta pedir que se refuerce la seguridad alrededor del campus universitario. Habrá que pensar en una nueva estrategia que tome en cuenta actuar con más vigor y con un gran trabajo de inteligencia para enfrentar a estos grupos extra universitarios, sin poner en riesgo a los más de 250 mil estudiantes que asisten diariamente a Ciudad Universitaria, y evitar que sean presa fácil de los traficantes que disputen el control del campus de la universidad pública más grande y más importante de Latinoamérica, y en esta estrategia no debe echarse al costal el apoyo ofrecido por el Comisionado Nacional de Seguridad Renato Sales Heredia.
Sin duda, que este representa uno de los grandes retos que permitirán o no al Dr. Graue Wiechers reelegirse para un segundo periodo al frente de la UNAM. Por lo pronto, en la misma dirección que hace semanas se pronunció el Secretario de Turismo Enrique de la Madrid, el Rector Graue pide que se legalicen las drogas.
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