Mucho hemos avanzado en materia de protección civil a partir del sismo de 1985. A diferencia de éste y del de 1957, hoy en 2017 México tuvo un plan de acción. Después del sismo del 19 de septiembre, la autoridad implementó un rápido programa para valorar los daños y establecer un proyecto de reconstrucción, ante los reportes de daños en 9 entidades: Chiapas, Oaxaca, Morelos, Ciudad de México, Estado de México, Puebla, Tlaxcala, Guerrero y Veracruz. De inmediato se hizo la declaratoria de desastre para los municipios afectados a fin de contar con los recursos económicos necesarios para brindar la ayuda oportuna, así como restablecer los servicios básicos, como luz, agua, etc.
Hoy contamos no sólo con una Ley General de Protección Civil creada en el 2012 sino que contamos en varios niveles públicos y privados, con manuales de procedimientos, leyes, reglamentos y reglas de operación para atender eventualidades de la naturaleza. Así mismo en 1986 se crearon las bases para el posterior establecimiento del Sistema Nacional de Protección Civil, así como con instituciones de prevención como el Centro Nacional de Desastres (CENAPRED) y de apoyo a la reconstrucción como el Fideicomiso Fondo de Desastres Naturales (FONDEN). Además, hay todo un trabajo de colaboración intersecretarial e institucional, de apoyo a los damnificados, que opera de manera casi inmediata que involucra, entre otros a la Secretaría de Gobernación, la Procuraduría Federal del Consumidor (PROFECO), la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF), Comisión Federal de Electricidad (CFE) y la Secretaría de Salud.
No debemos dejar de lado una de las más grandes ventajas que tenemos hoy a diferencia de 1985: el internet y las redes sociales. La tecnología y la hiperconectividad que caracterizan esta era digital permitió que procesos que en el 85 podían haber tardado días o incluso semanas, hoy se pudieran hacer en cuestión de minutos. Mientras las líneas telefónicas se saturaron, el Whats App salvó vidas, Google activó su herramienta de People Finder que permitió a mucha gente ubicar a sus familiares; así mismo, activó en su herramienta de Google Maps, las ubicaciones para poder encontrar los edificios dañados y derrumbados, centros de acopio y un sin fin de información que facilitó la ayuda. No faltaron los “geeks” que se juntaron para desarrollar plataformas que facilitaron la organización de la ayuda, permitiendo que aquellos que la buscaban pudieran publicar con precisión qué y en dónde, y aquellos que querían ayudar pudieran con facilidad ubicar en dónde era requerido su apoyo.


