Cada peso invertido en prevención ahorra entre 5 y 10 pesos en la atención de una emergencia.
En materia de sismos, uno de los pilares contra los desastres es la prevención, tarea que desempeña el Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), a cargo del Dr. Carlos Valdés. Éste es el órgano técnico-científico de la Coordinación Nacional de Protección Civil que depende de la Secretaría de Gobernación y se rige por la Ley General de Protección Civil (LGPC). Surge a raíz de los sismos de 1985 de una cooperación del gobierno japonés quien decide crear un laboratorio de grandes estructuras, inicialmente sólo para atender la parte de investigación del fenómeno sísmico y posteriormente se empieza a dar seguimiento a través del monitoreo y evaluación del impacto a diversos fenómenos naturales como los geológicos como fallas, sismos y actividad volcánica; los hidrometeorológicos como inundaciones, huracanes, tormentas, vientos y temperaturas y los antrópicos, en los que tiene que ver el ser humano como químicos, toxicológicos y sanitarios.
El Dr. Valdés asegura que cada peso invertido en prevención nos ahorra entre 5 y 10 pesos en la atención de una emergencia. Esto nos lleva a que mientras más invirtamos en capacitación, en reglamentos y en las construcciones adecuadas, podríamos llegar a un saldo de cero víctimas y mínimos daños en estos desastres.
En materia de prevención, es con los sismos de 1985 cuando surge la protección civil y en el caso particular de la Ciudad de México, es un año después que entró en vigor el reglamento de construcción que es uno de los mejores del país ya que considera aspectos muy importantes como la zonificación sísmica de acuerdo a los diferentes suelos que tenemos como el suelo duro de la zona sur del Pedregal o el suelo blando en donde se encuentran las edificaciones dañadas en los sismos. Comenta el Dr. Valdés, que “este reglamento consideró uno de los efectos que causó muchos de los daños del 85 que es el golpeteo entre dos edificaciones ya que exige que haya una separación entre edificios que va en función de su altura y de la zona sísmica en la que se encuentren”.
Como sabemos, las leyes no pueden ser aplicadas retroactivamente y estos lineamientos no aplican a los edificios construidos antes del terremoto del 85, por lo que la primera recomendación sería, para todos esos casos, que los particulares revisen las estructuras y las ajusten a los lineamientos establecidos en el reglamento. “Sin duda que vemos una diferencia de las edificaciones que se hicieron posterior a la entrada en vigor de este reglamento. Así mismo el surgimiento de la Ley de Protección Civil y de la cultura de la Protección Civil a través de los simulacros y de la formación de brigadas, entre otros, ha hecho que la sociedad sepa mejor qué debe de hacer en estas emergencias”.
La LGPC del 2012 fue un parte aguas en materia de prevención, y, aunque ya está implementada en los Estados, es responsabilidad de cada uno aterrizarla en los reglamentos de sus municipios ya que éstos representan el nivel de gobierno más cercando a la gente y son los encargados de dictar las reglas y bajo las que se puede construir. Los lineamientos para construcción de cada municipio deben contemplar las condiciones particulares de la zona así como los usos y costumbres de la construcción, sobre todo cuando se tienen edificaciones de carácter rural o comunidades con autoconstrucción. “En el CENAPRED contamos con una cartilla de recomendaciones para cuando la gente quiere construir su propia vivienda a partir de pruebas que hemos hecho en nuestros laboratorios con todo tipo de materiales, desde adobe hasta ladrillos y bloques hechos con materiales reciclados”.
«La prevención es responsabilidad de cada quien, no debemos esperar a que la autoridad nos diga lo que hay que hacer.»
Con el objetivo de hacer de la protección civil un estudio y aplicación constante y que no dependa del cambio constante de los gobiernos, los propuesta del CENAPRED ha sido profesionalizarla, a lo que se ha avocado activamente a través de la Escuela de Protección Civil al generar la carrera de Técnico Básico en Gestión Integral de Riesgo que se imparte en línea y se cursa en 440 horas y a la que se han inscrito cerca de 20 mil personas y 4 mil han egresado. Este es un programa avalado y certificado por la SEP que lo puede estudiar cualquiera que cuente con una computadora y una conexión a internet. “Esta carrera nos ha permitido estandarizar el conocimiento y la percepción de estos fenómenos porque cómo se viven en cada Estado es diferente”. Es importante destacar que la protección civil viene transformando su denominación a Gestión de Riesgos que amplía la visión al conocimiento de los desastres a los que estamos expuestos, las medidas preventivas, el qué hacer durante una emergencia y abarca también la etapa de reconstrucción.
“Hemos colaborado también – comenta el Dr. Valdés- con la Plataforma de México X, que imparte diversos cursos, elaborando uno sobre Evaluación de Estructuras. Se abrió después del sismo del 19 de septiembre y tuvimos 10 mil personas inscritas y en un plazo de 3 semanas lo han acabado 900. También contamos con cursos sobre aspectos psicológicos ante desastres naturales”.
Otra propuesta para arraigar el tema de protección civil y darle la importancia que tiene en México es elevarla al rango de Secretaría ya que al hacerlo subiría su plantilla, el presupuesto asignado a sus actividades así como la necesidad de profesionalización. Actualmente sólo la Ciudad de México, Veracruz, Chiapas, Estado de México y Guerrero lo tienen así. Anteriormente esta área estaba adscrita al el cuerpo de bomberos o dependía de las instituciones de seguridad. Todavía hay mucho que hacer en carácter preventivo en materia de protección civil.
Al ser cuestionado sobre la alerta sísmica, comentó que el alertamiento es una parte importante de la prevención. A pesar de que ésta es una institución de carácter civil, trabajamos muy de la mano con ellos. En la Ciudad de México, en el sismo del 7 de septiembre se logró alertar con 80 segundos de anticipación. Sin embargo, en el sismo del 19 de septiembre, por su naturaleza, profundidad y cercanía, primero se sintió el movimiento y luego entró la alerta sísmica. “La Alerta tampoco es la solución, todos debemos conocer muy bien su funcionamiento, saber para qué sismos funciona y conocer además el Atlas Nacional de Riesgo que es otra de las atribuciones que tiene el CENAPRED”.
El Atlas es una plataforma en la que uno puede ubicarse y ver a qué fenómenos está expuesto dependiendo de dónde vive. Hay recomendaciones sobre lo que tendría que hacerse en cada caso y eso se debe contemplar en las leyes. “Debería de enfatizarse más la obligatoriedad de los Estados para contemplar este Atlas de Riesgo en sus legislaciones dependiendo de los fenómenos a los que están expuestos en su zona”.
Sobre las edificaciones que se derrumbaron o sufrieron graves daños en los sismos de septiembre nos comentó que una de las constantes que se observó es que muchas de ellas eran construcciones anteriores al reglamento del 86 que fueron posteriormente modificadas sin contemplar un ajuste a la estructura. “Tal es el caso del edificio de Álvaro Obregón 286, un edificio de más de 50 años de construcción en el que se ve que el tipo de técnicas constructivas en las lozas es diferentes. Se modificó la construcción y se hicieron más pisos sin fortalecer la cimentación”. Aunque estas modificaciones están reguladas, y al construir más pisos se debe de contar con un permiso, hay formas de darle la vuelta a la ley, asegura Valdés, y lo que hacen las constructoras es catalogar estos cambios como remodelación que tiene un trato más relajado en el reglamento ya que no toca la parte estructural, teniendo como consecuencia que no se cuente con la cimentación adecuada que resista este tipo de sismos.
Al ser cuestionado sobre quién resultaba responsable sobre algún edificio dañado que ya había sido anteriormente observado por la autoridad y no había hecho las adecuaciones pertinentes, el Dr. Valdés comentó que a pesar de que son los municipios o delegaciones quienes deberían revisar este tipo de inconsistencias, la realidad es que no tienen la capacidad para hacerlo. “Por eso me parece que la visión debe cambiar y quien ahora debería de exigir somos los ciudadanos. A la hora de habitar o comprar un departamento, debemos preguntar al arquitecto o ingeniero civil ver los planos y saber cómo construyeron el edificio. Debemos involucrarnos, conocer cómo fue diseñado, con qué materiales etc. Debemos tomar responsabilidad y no esperar a que la autoridad llegue y nos diga lo que debemos de hacer”.
Recomendaciones para la Prevención
- Revisar y fortalecer los edificios: Hay que verificar la edad de la edificación y reforzar las columnas sobre todo si son anteriores al reglamento del 86. En la parte del lago hay que revisar también la parte de la humedad ya que ésta va debilitando las varillas de acero de las columnas, afectando su resistencia.
- Plan Interno de Protección Civil: Contar con un plan de protección civil no sólo en las empresas sino también a nivel familiar. Establece con tu familia cual es el comportamiento a seguir en caso de contingencia, sual será el punto de reunión de la familia para saberlo aunque no se puedan comunicar inclusive considerar los tiempos si se tiene que llegar a pie.
- Sitios de seguridad: Es necesario tener detectados y establecidos los sitios de seguridad en nuestra casa que están cerca de las columnas estructurales. Se debe de ubicar uno en cada piso y de preferencia uno en cada habitación.
- Mochila de emergencia: víveres enlatados, agua, botiquín, USB con información escaneada como acta de nacimiento, título de propiedad de vehículos, casa, credenciales, impermeable, cobija, lámpara, radio con baterías para escuchar las noticias, fotos de integrantes de la familia si necesito buscar a alguien.


