Febrero es un mes con mucho significado para México y sobre todo para una de sus instituciones más importantes, las Fuerzas Armadas. La fecha tiene una gran historia que se remonta a tiempos post revolucionarios cuando, con la promulgación de la Constitución de 1917, el entonces denominado Ejército Constitucionalista, se convierte legalmente en el Ejército Nacional. Lo anterior permitió el inicio del proceso de profesionalización, modernización e institucionalización de su personal. Sin embargo, su denominación cambió a Ejército Mexicano, en 1948 y más tarde, como un reconocimiento a su importante labor en beneficio de la patria, se creó el Día del Ejército en 1950 con la misma fecha en que fue creado y es reconocido en diversas leyes y ordenamientos jurídicos. Año con año, en esa celebración el Instituto Armado aprovecha la ocasión para ratificar su compromiso de servicio y lealtad con el pueblo mexicano y sus instituciones. Para abundar más sobre el tema, Foro Jurídico presenta una entrevista con el General Brigadier J.M. y Lic. Alejandro Ramos Flores, Jefe de la Asesoría Jurídica del Estado Mayor de la Defensa Nacional.
¿Cuál es el antecedente del día del Ejército?
El Ejército Mexicano ha sido un aliado poderoso en la transformación integral de México al coadyuvar con el bienestar social de las mexicanas y los mexicanos a lo largo de un siglo de existencia, en virtud de que a partir del 19 de febrero de 1913 Don Venustiano Carranza, gobernador constitucional del estado de Coahuila, presentó el Plan de Guadalupe en el que se fijó por decreto la creación del Ejército Constitucionalista, siendo hasta el 22 de marzo de 1950, que por Decreto Presidencial se estableció esta fecha como Día del Ejército Mexicano.
Año con año, quienes visten con orgullo el uniforme de la República y hacen de la disciplina su eje rector, realizan una significativa ceremonia, en la cual se recuerdan los hechos históricos que dieron vida institucional a esa organización castrense, identificando en sus pasajes, paradigmas de honor, valor, lealtad, patriotismo, sacrificio, abnegación y otros muchos que hoy distinguen la formación y acción del militar mexicano; culminando con un desayuno en el que, compartiendo el pan y la sal todos en su conjunto y en muchas de las ocasiones con la presencia del Presidente de la República y Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas del País, fortalecen los sentimientos de unidad, colectividad y “espíritu de cuerpo”.
¿Cómo se festeja el Día del Ejército?
Anualmente se rememoran los logros que el Ejército mexicano ha tenido al servicio de la sociedad mexicana y al mismo tiempo se reencarna cada una de sus altas misiones que son:
- Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación.
- Garantizar la seguridad interior.
- Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas.
- Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país.
- En caso de desastre, prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio a las personas y sus bienes y la reconstrucción de zonas afectadas.
El sostenimiento del orden constitucional es el axioma que estableció la génesis de nuestro actual Ejército, fuerza emanada del pueblo en armas, para contribuir a la estabilidad del Estado mexicano, elevando este noble precepto en uno más puro, que es, prestar incondicionalmente a sus hermanos todo tipo de servicios, en beneficio directo de la paz, tranquilidad y seguridad.
¿Cuáles son los principales retos que hoy enfrenta el Ejército mexicano?
Los nuevos retos del Ejército Mexicano son sinónimo de evolución, preparación, modernización y fortaleza, mismos que le derivan en un sólido pilar para la democracia mexicana, que cuida, protege y defiende a la ciudadanía, con irrestricto apego a los Derechos Humanos y a la ley, llevando como faro de su destino y existencia misma, a México y los mexicanos. El Ejército Mexicano participa con ahínco en toda acción que realizan las diversas instituciones del país, contribuyendo con tropas y materiales en labores que privilegian la educación, la salud, la seguridad social, y la protección de los recursos naturales.
El Ejército Mexicano tiene un gen doctrinario e institucional: hacer siempre lo correcto, lo necesario, dar más de lo que se pide, más de lo que se demanda, y es por este gen, que es favorecido con un amplio margen de aceptación, respeto y confianza, aspectos que robustecen la siempre franca relación civil y militar, lo cual, no es casualidad sino causalidad, es decir, el resultado del trabajo y la responsabilidad individual de mujeres y hombres que en él sirven así como del buen funcionamiento en su conjunto, claro ejemplo de constancia, determinación, entrega y amor a la patria.
El Ejército ha sido un aliado poderoso
en la transformación integral de México
al coadyuvar con el bienestar social a lo
largo de un siglo de existencia.



