En este mes, conmemoramos el inicio de la Revolución Mexicana, uno de los principales movimientos sociales que han influenciado en la construcción de nuestra sociedad y sistema jurídico- político. Iniciada el 20 de noviembre de 1910, la revolución desencadenó una serie de eventos que resultaron en un ajuste en el ámbito político y social que llegó a su culminación al ser plasmado en la Constitución de 1917.
El movimiento revolucionario fue producto de la lucha social del pueblo mexicano en contra del gobierno del entonces Presidente Porfirio Díaz, que por más de 30 años impuso una dictadura que impedía el desarrollo económico integral del país, beneficiando sólo algunos sectores de la población. Fue hasta que un grupo de mexicanos, comandados por Francisco I. Madero, movilizaron al pueblo con la finalidad de ejercer su voto, manifestándose en contra del gobierno del General Díaz, adoptando el lema “Sufragio Efectivo, no Reelección”. De esta forma Madero logró la renuncia de Porfirio Díaz, para convertirse en el próximo que ocupara la Presidencia de la República.
En virtud, de la celebración del 105 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, Foro Jurídico entrevistó al Lic. José Manuel Villalpando César, quien actualmente es Secretario Académico de la Escuela Libre de Derecho, en la Ciudad de México (CDMX), para que nos compartiera algunas reflexiones sobre las aportaciones que tuvo este movimiento histórico que seguimos viendo en la vida del país.
¿Cuáles fueron las principales causas que dieron origen a la revolución mexicana?
Hay dos revoluciones mexicanas, la inicial que encabezó Francisco Ignacio Madero, la cual tiene como objetivo fundamentalmente establecer el sistema democrático en México, mediante un movimiento político para hacer cumplir la Constitución del 1857, entre las principales causas también el sufragio efectivo pero sobretodo, permitir que se democratizara la vida nacional en todos los aspectos. Esa primera revolución triunfa cuando el Presidente Porfirio Díaz renuncia, para posteriormente convocar a elecciones en las que gana democráticamente el Presidente Madero.
Al calor de esta primera revolución triunfante, surgen una serie de inquietudes sociales, la primera es la agraria que encabeza Emiliano Zapata, con el plan de Ayala. En el tiempo en la presidencia de Madero, y a su muerte, surge la inquietud social agraria y otras en la mayoría de los sectores del pueblo mexicano, particularmente en los obreros, que encontraron eco en el movimiento constitucionalista de Venustiano Carranza, el cual abre paso a la segunda etapa de la revolución, que es la revolución que finalmente desembocará en la Constitución de 1917.
En la primer revolución no estaba planteado ningún cambio social, es hasta la segunda. Por eso consideró importante distinguirlas. La suma de toda esa democracia, el reclamo por más justicia social, tanto en el campo como en el factor obrero y la discusión política, desembocan en la separación absoluta y casi la prohibición de las religiones y las iglesias; al mismo tiempo que se hace efectivo el derecho a la educación laica, obligatoria y gratuita por parte del Estado. Asimismo, se impulsa la soberanía nacional de los bienes y recursos del subsuelo. En una tercera etapa, todo esto se plasma en la elaboración de una Constitución. En este sentido todos los revolucionarios hicieron efectivos muchos de sus principios, excepto uno, el cual dejaron en el olvido a pesar de que es el principal, y lo pospusieron hasta el año 2000: la democracia.
¿En qué medida se lograron los objetivos planteados por el movimiento revolucionario en las 2 etapas que menciona?
El ideal democrático fue completamente descartado por los revolucionarios ya que el sistema político mexicano estableció una dictadura de partido de 70 años. Podemos decir que los motores fundamentales de la revolución fueron la cuestión obrera y agraria, así como la soberanía y los recursos naturales. A lo largo de la historia y a 100 años de distancia, vemos que se ha dado marcha atrás a varios de estos ideales revolucionarios que fueron plasmados a principios del siglo xx en las normas jurídicas.
Hubo una lucha reivindicadora del obrero mexicano, que se plasmó en el artículo 123 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos pero con la nueva reforma laboral por supuesto se redujeron muchas de esas conquistas. Por otro lado, podemos señalar el interés de limitar la participación de las iglesias en la vida pública mexicana, idea revolucionaria que, desde los años 1991 y 1992, quedó descartada. Ahora las instituciones religiosas ya tienen personalidad jurídica, son reconocidas, pagan impuestos y pueden ejercer su derecho a votar. La lucha agraria también fue un motor fundamental de la revolución, dando cause a los ejidos, que se acabaron en 1992 con su privatización en beneficio de lo ejidatarios. Con esto, ellos pueden, como ha sucedido muchas veces, vender en cualquier momento las tierras. Por lo tanto, culminó ese sueño.
Si lo vemos desde el punto de vista de la soberanía de los recursos naturales, igualmente desde hace un par de años hemos tenido un cambio radical en ese contexto a partir de que se abrió la posibilidad de la intervención de los particulares, no como propietarios, pero si como concesionarios del Estado, ya sean nacionales o extranjeros. Lo único que quedó vigente a lo largo del tiempo fue la democracia, que esa sí fue la que se instauró a partir del año 2000 aunque me parece que estamos viviendo un exceso democrático.
Entonces la revolución mexicana fue un momento histórico que cumplió con ciertas expectativas y con ciertos intereses políticos, que a lo largo del tiempo se fueron transformando. Si consideramos los factores iniciales, sobreviven solamente algunos elementos prístinos, uno de ellos la Seguridad Social. El concepto es que la mayor parte de la población tenga seguridad social. También, sigue vigente la conciencia de que la educación corresponde al Estado. Asimismo, no han cambiado otro tipo de visiones periféricas, que no se dieron precisamente en la revolución, pero que son producto de ella, como por ejemplo el derecho a la salud y las campañas de vacunación, el derecho a la vivienda. Aunque todavía no se conocían los Derechos Humanos (DH), pero podemos decir que este movimiento es el antecesor.
¿Entonces piensa que ha habido un retroceso?
No, yo diría que no es retroceso. Si se quiere ver desde el punto de vista de izquierda sí, pero si lo vemos desde un punto de vista revisionista de la historia, creo que se corrigió el error y hemos dado un paso adelante. Lo peor que le puede pasar a un pueblo es quedarse condenado a su historia. Los movimientos sociales como la revolución, responden a una situación histórica específica y se reconoce que las generaciones que gobernaron tenían derecho a imponer el rumbo, pero también existe el derecho de la siguiente generación de revisarlo y adaptarlo a las nuevas realidades y eso es lo que hemos hecho.
¿Cuáles serían las aportaciones jurídicas y normativas que surgieron a partir de la revolución?
Aportaciones en su momento hubo muchas, de las que están vigentes y que sirvan hoy en día, tenemos por ejemplo el juicio de amparo aunque ya se modificó por completo porque en su origen fue planteado con la vieja fórmula Otero, beneficiando únicamente al quejoso. Ahora ya hay la posibilidad de que los funcionarios de la Corte sean erga omnes para todos. Otro ejemplo es la justicia laboral que definitivamente merece una revisión profunda, porque como está planteada en los términos originalmente revolucionarios, es una verdadera toma de pelo. También vemos cómo el sistema revolucionario ha tenido que cambiar con la entrada de los juicios orales y hemos tenido que pasar del sistema inquisitorial, al nuevo sistema penal adversarial para darle, a través de la presunción de inocencia, otra vez vida a la posibilidad de que sea uno inocente y que durante el procedimiento demuestre lo contrario, no al revés, como se aplicaba en época del Presidente Obregón. Considero entonces que los aportes jurídicos han sido varios, pero a la luz de la experiencia de la historia, han ido cambiando casi todos. Cabe señalar, que la Constitución mexicana lleva más de 600 reformas.
¿Con que reflexión concluiría, ahora que se cumplen mas de 100 años de la revolución mexicana?
La revolución mexicana se dio en un momento histórico muy importante y tuvo su razón de ser. Había una situación de evidente desventaja para la mayoría de la población, que no tenía educación, ni acceso a la salud, ni un trabajo, ni salarios dignos y que no podían sobrevivir y México requería una sacudida. Esas sacudidas es necesario perpetuarlas ya que los pueblos que muestran un comportamiento estático no funcionan. México permaneció de alguna manera, en la década de los años noventas estático. Afortunadamente creo que desde la época del Presidente Salinas, a la fecha, hemos hecho cambios. El rumbo marcado no es cosa del reciente gobierno, ni del anterior; los cambios fueron realizados durante el mandato de Salinas; las grandes reformas, el Tratado de Libre Comercio (TLC), la reforma en materia agraria, la reforma a la propiedad de las iglesias, entre muchas otras.
Los motores fundamentales
de la revolución fueron la
cuestión obrera y agraria,
así como la soberanía y los
recursos naturales.
La historia es dinámica, lo que hagamos hoy, seguramente en 30 o 40 años, lo revisarán y criticarán nuestros hijos o nietos para volver a corregir el rumbo y criticarnos. En la actualidad no estamos viviendo una revolución jurídica, pero sí un movimiento jurídico en México, que está rompiendo los paradigmas de cómo se venían haciendo las cosas. Simplemente, la anuencia de que participen expertos extranjeros en las investigaciones de la Procuraduría General de la República (PGR), rompe el paradigma por completo del sistema policiaco, de investigación y de justicia mexicano. Entonces claro que está moviéndose todo, causando un descontrol. Por una parte es luchar contra las viejas formas de ejercer el derecho y el poder, incluyendo la corrupción, y por otro, la gran batalla que se está librando contra eso para poder imponer un sistema nuevo que no tiene todavía el éxito asegurado, porque tiene muchas resistencias. Pero, si resulta exitoso, de todos modos volverá a ser revisado en unos 40 años.



