La decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) de anular las elecciones de Gobernador en Colima, a 9 días de asumir el cargo el Gobernador priista electo Ignacio Peralta Sánchez, conmocionó al mundo político y abrió el inicio de los golpes bajos en el PRI en la anticipada carrera por la candidatura presidencial del 2018. Así lo corrobora el cruce de culpas entre allegados al actual y al anterior Presidente del CEN del PRI, Manlio Fabio Beltrones y César Camacho.
La sorpresiva resolución que anuló la elección fue avalada por una mayoría de 4 magistrados, con 2 votos en contra y se apoyó fundamentalmente en el argumento de la comprobación de la coacción del voto y la afectación a la libertad del sufragio por la indebida intervención en apoyo del candidato de la Coalición PRI-PVEM, por parte de Rigoberto Salazar Velasco, Secretario de Desarrollo Social del Colima y de Marcos Santana Montes Procurador de Justicia estatal.
Llamó la atención la actitud de los magistrados que votaron a favor del proyecto del Magistrado Manuel González Oropeza, particularmente la del Presidente del Tribunal, Constancio Carrasco Daza, quien defendió vigorosamente la autonomía del TEPJF, el trabajo profesional de los integrantes de la Sala Superior y la posición de no ceder ante presiones de ninguna índole para declarar nula la elección de Colima. Sin duda que este tipo de acciones ayudan en la actual crisis de credibilidad por la que atravesamos en México; particularmente sirven para devolver credibilidad a las instituciones electorales que son tan cuestionadas.
Ahora se tendrán que realizar elecciones extraordinarias en Colima, al parecer con los mismos candidatos, y todo hace suponer que el triunfador será el Senador panista José Luis Preciado Hernández, quien reiteradamente se quejó de que le robaron la elección, con apenas 505 votos de diferencia respecto del candidato priista Roberto Peralta. Todo parece indicar que para organizar el proceso electoral extraordinario, el INE cambiará a los consejeros electorales de Colima, luego de su cuestionada actuación en el recuento y calificación de la elección.
Este fallo judicial-electoral tiene una gran trascendencia porque el próximo año, habrá elecciones para gobernador en 12 entidades federativas (independientemente de la de Colima), y les debe quedar muy claro que al TEPJF no le temblará la mano para anular otra elección, si se prueba que los gobernadores “meten la mano” como están acostumbrados a hacerlo, sin importar del partido que sean. Deberán tener en cuenta la advertencia que hizo Carrasco Daza al exigir a las autoridades un reforzamiento y autocontrol para no intervenir en los procesos electorales, a favor o en contra de partidos políticos o candidatos.
Otro mensaje que mandó el fallo fue el reposicionamiento del Magistrado Constancio Carrasco en los nombramientos de los próximos ministros de la SCJN, pues hay quien asegura que el Presidente Peña Nieto lo incluirá en alguna de los 2 ternas que someterá en breve a la consideración de la Cámara de Senadores, particularmente por tratarse de un juzgador de carrera dentro del Poder Judicial Federal.
No debe olvidarse que los servidores públicos de todos los niveles deben observar conductas de moderación y prudencia, sobre todo cuando realizan funciones de apoyo social; además de automarginarse de los procesos electorales para garantizar la equidad. Su intervención, destacó el Magistrado Presidente, puede romper el principio de neutralidad y generar una afectación en el resultado, así como una elección viciada, lo que da lugar a la nulidad; con ello el TEPJF logró convencer a más de uno de su interés por brindar un Estado de Derecho al menos, en lo concerniente a la jornada electoral.
Dejó en claro el juego suscitado en esa entidad, que la FEPADE investigará el uso indebido de listado nominales. Ahora el Congreso estatal debe emitir la convocatoria a elecciones extraordinarias y el Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) organizar la elección extraordinaria.


